Las preguntas más frecuentes

Siento mucho que estés pasando por esto, a pesar de todo el esfuerzo que has hecho. Esto no significa que hayas fallado ni que la terapia anterior no sirviera. A veces sucede porque esos enfoques no estaban centrados en el trauma. El trauma no solo queda en los recuerdos o en la mente, también se queda en el cuerpo, en las emociones y en la forma en que nos relacionamos. En mi trabajo especializado en trauma, trato precisamente con esto, con cuidado y respeto, para ayudarte a sentirte más regulada/o, más segura/o y a que tu bienestar crezca día a día.

En terapia siempre respeto tu ritmo y tus límites. Nunca te obligaré a hablar de algo que no te sientas preparada/o para enfrentar. Primero nos centraremos en que te sientas segura/o y con recursos que te ayuden a sostener lo que surja. Solo cuando tú lo decidas, iremos abordando los temas más difíciles, siempre desde la seguridad y el cuidado.

Entiendo que te preocupe que una sesión te deje peor de cómo viniste. A veces pueden aparecer emociones incómodas, pero en nuestro proceso con trauma no busco desbordarte ni revivir el dolor. Mi objetivo es que poco a poco te sientas más regulada/o y segura/o por dentro. Si algo resulta demasiado intenso, ajusto el ritmo para que siempre te sientas sostenida/o y cuidada/o.

Es normal que te cueste confiar, especialmente si has sido herida/o en relaciones importantes. La desconfianza suele ser una forma de protegerte. No te pido que confíes de inmediato; la confianza se construye poco a poco. Y poder hablar de estas dificultades forma parte del proceso y siempre es respetado.

Es normal que te lo preguntes y me encantaría poder darte un tiempo concreto, pero no es posible, porque tu historia y tu ritmo son únicos. La terapia de trauma consiste en avanzar con cuidado, al ritmo que sea seguro para ti, sin que se trate de alargar el proceso. Siempre vamos a revisar contigo cómo te sientes y ajustar el ritmo según lo que necesites, para que tengas voz en cada paso.

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